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Documentos personales

Dónde NO guardar tus escrituras (y qué hacer en su lugar)

Casi todos guardamos los papeles importantes en el primer lugar que tuvimos a la mano. Suele ser el peor.

· 6 min de lectura

El chat donde te las mandaste a ti mismo

Mandarte la escritura por WhatsApp a tu propio número es comodísimo: la encuentras buscando «escritura» y ya. Por eso casi todo el mundo lo hace.

El problema es que esa foto ahora vive en varios lugares al mismo tiempo: tu teléfono, la copia de seguridad del chat, y el teléfono de cualquiera a quien se la hayas reenviado alguna vez. Si tu copia de seguridad está activada, también está en la nube de Google o de Apple, y ahí el cifrado de punta a punta de WhatsApp ya no aplica: lo protege la contraseña de tu cuenta de correo, no la del chat.

Traducido: la seguridad de tu escritura es la misma que la de tu cuenta de Gmail. Si alguien entra ahí, entra a todo.

El correo electrónico

Un correo con un adjunto se queda guardado en al menos cuatro sitios: tu bandeja de enviados, la bandeja del que lo recibió, el servidor de tu proveedor y el del suyo. Ninguno de esos cuatro lo borra cuando tú borras el tuyo.

Además, el correo no está cifrado de punta a punta salvo que las dos partes hagan algo extra para lograrlo. En la práctica, nadie lo hace. Tu contador, tu notario y tu abogado tienen una copia de tu identificación en su bandeja de entrada desde hace años.

El carrete del celular

La foto de tu INE y la de tu perro están en la misma carpeta, con el mismo nivel de protección: ninguno.

Cualquier aplicación a la que le diste permiso de «ver tus fotos» —un editor, un juego, una red social— puede leer esa carpeta completa. No tiene que pedirte permiso otra vez por cada foto.

Y si pierdes el teléfono desbloqueado, no perdiste un teléfono: perdiste tu identidad.

La memoria USB en el cajón

Mejor que las tres anteriores, porque está desconectada. Peor en otra cosa: una memoria USB no avisa cuando se está muriendo. Las memorias de este tipo pierden datos con los años aunque nunca las uses, y el día que la necesites puede que ya no abra.

Si la usas, que sea una copia y no la única, y revísala una vez al año.

Entonces, ¿dónde sí?

La regla que usan quienes se dedican a esto se llama 3-2-1: tres copias, en dos tipos de soporte distintos, una de ellas fuera de tu casa. No es exagerado: un incendio, una inundación o un robo se llevan todas las copias que estén en el mismo lugar.

A eso hay que sumarle una condición que la regla 3-2-1 no menciona porque viene de antes de la nube: que la copia de fuera esté cifrada antes de salir de tus manos. Si subes la escritura tal cual a un servicio de almacenamiento común, el que opera ese servicio puede abrirla, y también cualquiera que consiga entrar a tu cuenta.

Cifrada antes de subir significa que lo que viaja y lo que se guarda es un bulto ilegible. Quien lo tenga sin la llave no tiene nada.

La regla 3-2-1 para respaldos, más la condición de cifrar antes de subir3copiasLa original y dosrespaldos.2soportesDistintos: disco ynube, por ejemplo.1fuera de casaUn incendio se llevatodo lo que esté junto.Y una condición que la regla no menciona:que la copia de fuera salga ya cifrada de tus manos.
La regla 3-2-1, como la usa quien se dedica a respaldos, con la condición que le falta por ser anterior a la nube.

Lo mínimo que puedes hacer hoy

Si no quieres cambiar de sistema todavía, tres cosas que toman veinte minutos y mejoran mucho tu situación:

Borra los adjuntos de tus propios chats y de tu bandeja de enviados. Lo que ya no existe no se puede filtrar.

Quita el permiso de fotos a las aplicaciones que no lo necesitan. En Android y en iPhone se revisa en los ajustes de privacidad, aplicación por aplicación.

Pon una copia fuera de tu casa —con un familiar, en una caja de seguridad o en un servicio cifrado— y anota en algún lado dónde está.